jueves, 25 de junio de 2009

7 aguas grandes y 7 cocacolas!!

Otro de los planes que podemos hacer durante vuestra estancia en Mallorca es hacer una excursión. Estos días me estoy mirando guías y libros de excursiones para elegir, definitivamente una excursión que hacer. Lo que estoy buscando es un tramo largo (no menos de 3 horas), que vaya por la montaña, que llegue a una cala y que tenga una dosis de emoción/peligrosidad.

Algunos de vosotros sabréis que el año pasado Julio, Pedro, Andreu, mi hermano, dos amigos y yo hicimos el Torrent de Pareis. Toda una aventura porque jamás pensamos que esa fuera a ser la excursión más dura que jamás hayamos hecho, y lo pasáramos tan mal como aquel día. Os cuento:

La excursión del Torrent de Pareis consiste en el descenso, desde la montaña, al tramo que es propiamente el torrente. La roca de Mallorca es caliza, y por tanto, con el paso del agua se erosiona más. Con el tiempo (hablo de muchos años) el torrente ha formado un gran cañón de paredes de cerca de 100 metros. El descenso es espectacular. Además, no es un tramo llano, sino que hay multitud de rocas de gran tamaño con las que o eres muy avispado o tienes que bajas con cuerdas.



La bajada son 3 horas, y nosotros empezamos a las 9 de la mañana. Sólo mi hermano y un amigo la habían hecho alguna vez, así que para el resto nos resultaba nuevo. El principio fue sencillo, bajamos la ladera de la montaña hasta dar con el torrente y, desde ahí, sólo debíamos seguir su curso. Camiánabamos, saltábamos, escalábamos... incluso Pedro cuenta como Julio se dio un tortazo que por poco no se parte los dientes. Pero a pesar de este suceso, no hubo más contratiempos, y conseguimos llegar hasta el final del torrente, casi a la desembocadura. Ahí comimos algo y decidimos que lo mejor era volver a subir, aunque con las reticencias de Julio, al que ya le había sido suficiente.

A las 12 del mediodía, con el sol de cara y probablemente a 40ºC, iniciamos el ascenso. Paso a paso el cuerpo sudaba más, paso a paso el agua se acababa. Andreu y yo, que habíamos llegado al final del descenso habiendo bebido dos tragos llegamos al final del ascenso del torrente sin ni una sóla gota. Nos dimos cuenta enseguida que se nos había acabado el agua, y que aún quedaba el ascenso de la ladera para volver a los coches. 30 minutos, al menos. 30 minutos sin agua y con un calor de espanto.

Si hubieran sido sólo 30 minutos, probablemente, esta historia no tendría más anecdótico, pero el caso es que no fue así. El sendero de vuelta no estaba bien marcado y nos perdimos 3 veces en nuestro regreso. Entre plantas y ni un sólo árbol caminamos durante hora y media. La sed era dura de aguantar, pero la peor sensación era saber que llevábamos mucho tiempo caminando, hacía un calor horrible, estábamos sudando a cada paso más que dábamos y temíamos una deshidratación. Un desmayo en aquella ladera hubiera podido significar la caída varios metros abajo... ¡no era broma!

Caminamos mucho, posiblemente el triple de lo normal. Pero gracias a ello llegamos al camino. Poco a poco oíamos más el ruido de los coches que pasaban por la carretera y, nos guíabamos por ellos. Con vista de águila vimos la carretera y todos empezamos a correr. Pedro, cruzó la calle el primero y, en lugar de subir las escaleras del restaurante, decidió trepar el muro, entrar por la terraza y gritar ¡¡¡7 AGUAS GRANDES Y 7 COCA-COLAS!!!

2 comentarios:

  1. ostres..... a mi aquestes aventures no m'entusiasmen... em penso que prefereixo aventures a la discoteca.

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  2. jajaja Cardaaa!! tranki si vols deixo k siguis el meu cherpaaa!! ajajaj!! jejeje si s'ha de fer una excurcioneta... es faaaa!!! only for men!!! carda... only for men!!! ;)

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