Dada la baja final de Pedro y que seremos 7 en el viaje, he cambiado la Mercedes Vito 9 plazas, por una Chrysler Voyager 7 plazas. La diferencia en el precio de 100€ en el precio, ha condicionado totalmente la decisión.
Luis.
martes, 30 de junio de 2009
lunes, 29 de junio de 2009
¿Es el fuego que derrite el hielo o el hielo que apaga el fuego?
Lo que pasa en Mallorca, se queda en Mallorca xDDDDDD
Ànims Cardelús!
Ànims Cardelús!
Miércoles 1 , jueves 2 y sábado 4

A media mañana de ambos días iremos a la playa. De hecho, comeremos allí, por loq ue haremos bocadillos en casa para llevar. Tengo que buscar tres playas a las que ir. Esto dejádmelo a mi, que buscaré de esas paradisíacas como las que venís buscando. Agua cristalina, arena fina y blanca, y cielo azul...!!!! woooooooo
Para empezar, os dejo con la foto de inicio, de una cala al ladito de donde viviremos: Cala Sant Vicenç
Un abrazooo
Domingo 5 de Julio

Ahora ya empieza a ser muy dificil aquello de encajar un plan en un dia. Así que o intentamos ser supermans intentando llegar a todo, o hacemos este plan el domingo por la mañana. Probablemente, a quienes les guste más este plan sean a Pacu y a Jou, pero también está abierto a todo el mundo.
Aquí sí que tendríamos que despertarnos prontito, porque sino ni peces ni na'! El plan seria despertarnos a las 6 de la mañana, tirar la barca al mar, y salir a pescar. Yo tengo dos cañas, y quizás podríamos pescar también a la "fluixa" (sin caña, pero con la barca en movimiento).
Bua, ¿recordais cuando nuestros padres nos llevabas a pescar un dia por la mañana, con el agua calmada, aún con legañas en los ojos, intentando sacar algun pececillo?¿y la ilusión que nos hacía?¿y la tranquilidad que se respiraba?
Haciendo este plan, a las 10 o las 11 de la mañana podríamos estar de nuevo en casa y descansar un ratito antes de que os cojais el vuelo por la tarde...
Jueves 2 de Julio

Probablemente este plan le guste más a Andreu que a ningún otro de la expedición, pero es un buen plan si os quereis apuntar (no hace falta que vayamos todos).
En el norte de la isla, en el pueblo de al lado de Pollença, Alcudia, hay una albufera que está considerada parque natural. Es un espacio de aguas pantanosas en las que hay mucha diversidad de aves, dicen que hasta 300 especies. Es la típica excursión que hacen los colegios cuando los chavales tienen entre 8 y 10 años, por aquello de ver a los animalitos... Yo, desde entonces que no voy.
Lo chulo de este plan sería despertarnos prontito, y ver el amanecer en el parque, donde poder hacer fotos a las aves. Así, si acabamos pronto, podemos hacer otro plan durante la mañana.
He navegado un poco en busca de algunas fotos de s'albufera, y he encontrado lo siguiente:
http://www.bielperello.com/aus_fr.htm
Esta guay.
viernes, 26 de junio de 2009
biiiip, biiiiiiiiiipppp!!!!!!
jueves, 25 de junio de 2009
7 aguas grandes y 7 cocacolas!!
Otro de los planes que podemos hacer durante vuestra estancia en Mallorca es hacer una excursión. Estos días me estoy mirando guías y libros de excursiones para elegir, definitivamente una excursión que hacer. Lo que estoy buscando es un tramo largo (no menos de 3 horas), que vaya por la montaña, que llegue a una cala y que tenga una dosis de emoción/peligrosidad.
Algunos de vosotros sabréis que el año pasado Julio, Pedro, Andreu, mi hermano, dos amigos y yo hicimos el Torrent de Pareis. Toda una aventura porque jamás pensamos que esa fuera a ser la excursión más dura que jamás hayamos hecho, y lo pasáramos tan mal como aquel día. Os cuento:
La excursión del Torrent de Pareis consiste en el descenso, desde la montaña, al tramo que es propiamente el torrente. La roca de Mallorca es caliza, y por tanto, con el paso del agua se erosiona más. Con el tiempo (hablo de muchos años) el torrente ha formado un gran cañón de paredes de cerca de 100 metros. El descenso es espectacular. Además, no es un tramo llano, sino que hay multitud de rocas de gran tamaño con las que o eres muy avispado o tienes que bajas con cuerdas.

La bajada son 3 horas, y nosotros empezamos a las 9 de la mañana. Sólo mi hermano y un amigo la habían hecho alguna vez, así que para el resto nos resultaba nuevo. El principio fue sencillo, bajamos la ladera de la montaña hasta dar con el torrente y, desde ahí, sólo debíamos seguir su curso. Camiánabamos, saltábamos, escalábamos... incluso Pedro cuenta como Julio se dio un tortazo que por poco no se parte los dientes. Pero a pesar de este suceso, no hubo más contratiempos, y conseguimos llegar hasta el final del torrente, casi a la desembocadura. Ahí comimos algo y decidimos que lo mejor era volver a subir, aunque con las reticencias de Julio, al que ya le había sido suficiente.
A las 12 del mediodía, con el sol de cara y probablemente a 40ºC, iniciamos el ascenso. Paso a paso el cuerpo sudaba más, paso a paso el agua se acababa. Andreu y yo, que habíamos llegado al final del descenso habiendo bebido dos tragos llegamos al final del ascenso del torrente sin ni una sóla gota. Nos dimos cuenta enseguida que se nos había acabado el agua, y que aún quedaba el ascenso de la ladera para volver a los coches. 30 minutos, al menos. 30 minutos sin agua y con un calor de espanto.
Si hubieran sido sólo 30 minutos, probablemente, esta historia no tendría más anecdótico, pero el caso es que no fue así. El sendero de vuelta no estaba bien marcado y nos perdimos 3 veces en nuestro regreso. Entre plantas y ni un sólo árbol caminamos durante hora y media. La sed era dura de aguantar, pero la peor sensación era saber que llevábamos mucho tiempo caminando, hacía un calor horrible, estábamos sudando a cada paso más que dábamos y temíamos una deshidratación. Un desmayo en aquella ladera hubiera podido significar la caída varios metros abajo... ¡no era broma!
Caminamos mucho, posiblemente el triple de lo normal. Pero gracias a ello llegamos al camino. Poco a poco oíamos más el ruido de los coches que pasaban por la carretera y, nos guíabamos por ellos. Con vista de águila vimos la carretera y todos empezamos a correr. Pedro, cruzó la calle el primero y, en lugar de subir las escaleras del restaurante, decidió trepar el muro, entrar por la terraza y gritar ¡¡¡7 AGUAS GRANDES Y 7 COCA-COLAS!!!
Algunos de vosotros sabréis que el año pasado Julio, Pedro, Andreu, mi hermano, dos amigos y yo hicimos el Torrent de Pareis. Toda una aventura porque jamás pensamos que esa fuera a ser la excursión más dura que jamás hayamos hecho, y lo pasáramos tan mal como aquel día. Os cuento:
La excursión del Torrent de Pareis consiste en el descenso, desde la montaña, al tramo que es propiamente el torrente. La roca de Mallorca es caliza, y por tanto, con el paso del agua se erosiona más. Con el tiempo (hablo de muchos años) el torrente ha formado un gran cañón de paredes de cerca de 100 metros. El descenso es espectacular. Además, no es un tramo llano, sino que hay multitud de rocas de gran tamaño con las que o eres muy avispado o tienes que bajas con cuerdas.

La bajada son 3 horas, y nosotros empezamos a las 9 de la mañana. Sólo mi hermano y un amigo la habían hecho alguna vez, así que para el resto nos resultaba nuevo. El principio fue sencillo, bajamos la ladera de la montaña hasta dar con el torrente y, desde ahí, sólo debíamos seguir su curso. Camiánabamos, saltábamos, escalábamos... incluso Pedro cuenta como Julio se dio un tortazo que por poco no se parte los dientes. Pero a pesar de este suceso, no hubo más contratiempos, y conseguimos llegar hasta el final del torrente, casi a la desembocadura. Ahí comimos algo y decidimos que lo mejor era volver a subir, aunque con las reticencias de Julio, al que ya le había sido suficiente.
A las 12 del mediodía, con el sol de cara y probablemente a 40ºC, iniciamos el ascenso. Paso a paso el cuerpo sudaba más, paso a paso el agua se acababa. Andreu y yo, que habíamos llegado al final del descenso habiendo bebido dos tragos llegamos al final del ascenso del torrente sin ni una sóla gota. Nos dimos cuenta enseguida que se nos había acabado el agua, y que aún quedaba el ascenso de la ladera para volver a los coches. 30 minutos, al menos. 30 minutos sin agua y con un calor de espanto.
Si hubieran sido sólo 30 minutos, probablemente, esta historia no tendría más anecdótico, pero el caso es que no fue así. El sendero de vuelta no estaba bien marcado y nos perdimos 3 veces en nuestro regreso. Entre plantas y ni un sólo árbol caminamos durante hora y media. La sed era dura de aguantar, pero la peor sensación era saber que llevábamos mucho tiempo caminando, hacía un calor horrible, estábamos sudando a cada paso más que dábamos y temíamos una deshidratación. Un desmayo en aquella ladera hubiera podido significar la caída varios metros abajo... ¡no era broma!
Caminamos mucho, posiblemente el triple de lo normal. Pero gracias a ello llegamos al camino. Poco a poco oíamos más el ruido de los coches que pasaban por la carretera y, nos guíabamos por ellos. Con vista de águila vimos la carretera y todos empezamos a correr. Pedro, cruzó la calle el primero y, en lugar de subir las escaleras del restaurante, decidió trepar el muro, entrar por la terraza y gritar ¡¡¡7 AGUAS GRANDES Y 7 COCA-COLAS!!!
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